Hola,

«En Menzoberranzan, la amistad nace por lo general inspirada por el beneficio mutuo. Mientras las partes se aprovechan de la unión, ésta se mantiene firme. Pero la lealtad no es una de las características de la vida drow, y, tan pronto como uno de los amigos cree que ganará más sin el otro, el vínculo —y probablemente la vida del otro— tiene un final súbito»

En capítulos anteriores relatábamos la infancia y la adolescencia de cierto drow de ojos color violeta en su duro mundo: Menzoberranzan, la más importante ciudad drow de la Antípoda Oscura.

En El exilio, la historia de Drizzt Do'Urden continúa. Sus acciones por fin han sido descubiertas, y los hechos acaecidos durante La morada han provocado la ira de la Reina Araña, quien exige el sacrificio del joven drow para restablecer el orden y devolver su favor a la casa Do'Urden. Malicia, la madre de Drizzt y la Madre Matriarca de la casa, no parará hasta que su poder se vea restablecido, y no tiene ningún reparo en sacrificar a su hijo.

Sin embargo, Drizzt ha conseguido huir de Menzoberranzan. Lo cual tampoco es mucho, ya que la vida en la Antípoda Oscura es durísima, especialmente para un drow solitario. Los drows no son apreciados por nadie, ni sobre ni bajo la superficie de la tierra, y un drow solitario será sin duda víctima de cualquier ataque. Además, las especies que viven en la Antípoda Oscura son feroces e implacables: en la Infraoscuridad, sólo los más fuertes sobreviven. Pero esa supervivencia es solitaria, feroz e implica, sobre todo, pasar cada segundo de la vida alerta y en tensión. Drizzt pasará diez años de su vida solo (salvo por la compañía de Gwenhwyvar, la pantera que le acompaña allá a donde vaya) en la Antípoda Oscura. Para sobrevivir, deberá dar rienda suelta a sus instintos más primarios, y se convertirá en el Cazador, que sólo vive para sobrevivir otro día.

Sin embargo, diez años no han sido suficientes como para acabar con la casa Do'Urden, ni siquiera cuando ésta no cuenta con el favor de la Reina Araña. La madre y las hermanas de Drizzt son unas Sacerdotisas extremadamente poderosas, y la hermana mayor de Drizzt es tan despiadada que ella sola cuenta con el favor de Lloth, aunque su casa no lo tenga. Sin embargo, esta situación está pasando factura a la casa Do'Urden, y Malicia sabe que su fin se acerca. Por ello, lleva diez años buscando a su hijo desaparecido, con el fin de matarlo y aplacar así a la Reina Araña. Y, por fin, tras tanto tiempo, parece que sus estratagemas están empezando a dar resultados...

Acosado por su familia, Drizzt deberá huir de sus refugios en la soledad de la Antípoda Oscura. Y su propia sensación de soledad le empujará a buscar compañía, incluso entre aquellos que probablemente tratarán de matarlo al verle, pues generalmente, cuando aparece un drow, es para asesinar. Sus acciones pasadas le llevarán hasta la ciudad de los svirfnebli, unos gnomos de la Antípoda Oscura que se dedican a la minería y que son con diferencia la especie más benévola de la Infraoscuridad. Tal vez, piensa Drizzt, si los svirfnebli lo acogen, encontrará por fin un hogar.

Lástima que Malicia Do'Urden esté decidida a dar con él a cualquier precio, y no tema dañar a cualquiera que se atreva a interponerse entre ella y su hijo...

Lo más destacable de esta segunda entrega es sin duda la complejidad de la personalidad de Drizzt, su dualidad luz-oscuridad encarnada en los principios morales del Drizzt adolescente que abandonó la ciudad drow, y el Cazador despiadado en el cual se ha convertido para sobrevivir. El descubrimiento de Drizzt del significado de la amistad es bastante conmovedor, y la historia de la estratagema de Malicia para localizar a su hijo renegado es también muy intrigante, y refleja la maldad sin límites de los drow (que no se conforman sólo con hacer el mal: también deben hacerlo de la manera más cruel y dañina posible). Las batallas siguen siendo un poco confusas, aunque parece que aquí el traductor empezó a pillarle el truco a la forma de narrar de Salvatore.

¿Qué opináis de esta novela de Salvatore? ¿Creéis que está a la altura de La morada?

Un besote